En una entrevista brindada a Radio Municipal 93.1, la Dra. Karina Becerra analizó con profundidad la creciente problemática de la violencia y los conflictos de conducta en jóvenes, subrayando que la respuesta del Estado no puede limitarse exclusivamente al castigo, sino que debe enfocarse en una «sanción integral» que garantice la reinserción social.
Para Becerra, las conductas disruptivas —que a menudo derivan en situaciones de bullying o violencia física— son apenas la superficie de conflictos mucho más profundos. «Son como dos caras de la misma moneda», explicó, señalando que detrás de un joven agresor suele haber un entorno de vulnerabilidad, soledad o violencia intrafamiliar. La doctora utilizó una metáfora contundente al comparar estas vivencias con un «volcán que va acumulando cosas» hasta que, inevitablemente, entra en erupción en el ámbito público o escolar.
Bajo esta premisa, la letrada destacó que el éxito de cualquier intervención reside en el trabajo articulado de diferentes áreas del Gobierno y la Justicia. Según su visión, el abordaje debe ser interdisciplinario: Desarrollo Social a través del área de minoridad, el sistema de Salud abordando la salud mental, y el Poder Judicial estableciendo límites claros.
«Estamos necesitando límites claros sobre estas situaciones», enfatizó la Dra. Becerra, aclarando que la intervención del juez debe ser «ejemplificadora». Sin embargo, hizo una distinción fundamental: la justicia no debe buscar «la sanción por la sanción misma», sino una que persiga la reinserción. «Tenemos que tratar realmente el problema de raíz; la sanción muchas veces no es solo castigo, tiene que ser integral para que ese joven pueda reincorporarse sanamente a la sociedad», concluyó en el aire de la radio municipal.
Este enfoque integral busca romper el ciclo de violencia, entendiendo que sin una contención familiar y estatal adecuada, las sanciones punitivas resultan insuficientes para resolver una problemática que es, ante todo, social y humana.





