La emblemática firma Mauro Sergio solicita el concurso preventivo de acreedores

La industria textil argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos en décadas, y Mar del Plata, polo histórico de la producción de punto, ha recibido un impacto directo en su estructura productiva. La firma Textilana S.A., propietaria de la reconocida marca Mauro Sergio, ha solicitado formalmente la apertura de su concurso preventivo de acreedores en un intento por reestructurar sus pasivos y garantizar la continuidad de sus operaciones frente a un escenario de recesión y caída sostenida del consumo interno.

Con más de 45 años de trayectoria en el mercado nacional, la empresa comunicó que esta decisión responde a la necesidad de un «reordenamiento estratégico». El pasivo que la compañía busca normalizar asciende a aproximadamente $2.400 millones, una cifra que, según registros del Banco Central, la firma ha mantenido hasta el momento en «situación 1», demostrando una voluntad de pago previa que ahora se ve desbordada por la coyuntura macroeconómica.

El factor humano y productivo

La situación genera una profunda preocupación en la comunidad marplatense, dado que la planta es una de las principales empleadoras del sector en la ciudad. Cabe recordar que entre noviembre de 2025 y marzo de este año, la empresa ya había aplicado un esquema de suspensiones para 175 operarios, quienes percibieron el 78% de sus haberes durante ese periodo. Aunque el personal fue reincorporado el pasado 1 de abril, la baja actividad en las líneas de producción y la acumulación de stock sin salida comercial forzaron este paso judicial.

El caso de Mauro Sergio no es un hecho aislado, sino el reflejo de una crisis que afecta a toda la cadena de valor textil. Según datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la actividad del sector ha registrado caídas interanuales superiores al 20%, niveles comparables a los peores meses de la pandemia de 2020. La combinación de una contracción del poder adquisitivo y el incremento en los costos operativos —tarifas de servicios públicos y logística— ha dejado a muchas empresas con una capacidad instalada ociosa que supera el 70%.

Desde la dirección de Textilana enfatizaron que el concurso preventivo es una herramienta para proteger el valor de la marca y asegurar el abastecimiento a sus clientes. «Reafirmamos nuestra confianza en el país y nuestra vocación de producir calidad argentina», señalaron en un comunicado oficial, indicando que el objetivo final es evitar la quiebra y adaptar sus procesos a las nuevas exigencias de eficiencia que demanda el mercado actual.

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