En un paso estratégico para profundizar la reconfiguración del mercado de trabajo en la Argentina, el Gobierno nacional, a través del Ministerio de Capital Humano conducido por Sandra Pettovello, activó formalmente la reapertura de la negociación de los convenios colectivos de trabajo. La medida representa uno de los cimbronazos más fuertes dentro del esquema de la reforma laboral impulsada por la gestión de Javier Milei.
La decisión oficial responde de manera directa al fin del régimen de ultraactividad para determinadas disposiciones, un principio histórico que permitía la vigencia automática de un convenio vencido hasta que se firmara uno nuevo. Con este nuevo escenario legal, los sindicatos y las cámaras empresarias se ven forzados a retomar de manera obligatoria las negociaciones para evitar un vacío normativo.
El instrumento jurídico detrás de esta ofensiva es el decreto 407, el cual reglamentó la Ley 27.802. Según explicaron fuentes oficiales, esta normativa habilita a las partes a revisar y renegociar distintos aspectos de los acuerdos con el objetivo de «adecuarlos a las necesidades actuales y futuras de cada sector», aludiendo al desfasaje tecnológico y productivo de normativas que, en muchos casos, datan de los años 70.
Sin embargo, el despliegue de esta medida —que forzará la renegociación de aproximadamente 450 convenios colectivos— abre un escenario de extrema tensión con las centrales obreras. Desde el arco sindical y la CGT advierten que la atomización de la discusión (que ahora podrá darse por empresa o por región en lugar de por rama de actividad) atenta contra el modelo gremial y prefigura «una pérdida de derechos adquiridos».
Mientras el oficialismo defiende la iniciativa argumentando que busca «fomentar la libertad sindical, mejorar la productividad y el empleo formal», el movimiento obrero no descarta nuevas presentaciones judiciales y evalúa medidas de fuerza ante lo que consideran el avance más agresivo sobre los convenios colectivos en décadas.
Datos:
La medida apunta a forzar la renegociación de 450 convenios colectivos de trabajo que el Gobierno considera vencidos o desactualizados.
Fin de la Ultraactividad: Obliga a gremios y empresas a sentarse a negociar de inmediato, ya que las cláusulas antiguas pierden su vigencia automática.
Marco Legal: El proceso se activa mediante el decreto 407, encargado de reglamentar la Ley 27.802.
Cambio de Paradigma: La Secretaría de Trabajo habilitará discusiones por empresa y región, restándole centralidad a las tradicionales negociaciones por rama o actividad.
Tensión Sindical: Los gremios rechazan de plano la medida al advertir una sustancial pérdida de derechos y una flexibilización laboral encubierta.





