Tensión cambiaria: tras los dichos del vocero presidencial, el mercado desarma el carry trade y se refugia en el dólar


Las recientes declaraciones del vocero presidencial, Adrián Ravier, generaron un fuerte malestar en el Ministerio de Economía e impactaron de inmediato en la actividad financiera. Al señalar que el tipo de cambio podría ubicarse entre los $1.700 y $1.800 en los próximos meses, Ravier encendió las alarmas en el mercado cambiario y desató duras críticas dentro del propio equipo económico liderado por Luis «Toto» Caputo.

El principal efecto de estas declaraciones fue el inicio del desarme de posiciones de carry trade —la estrategia financiera basada en aprovechar las altas tasas en pesos mientras el tipo de cambio se mantiene estable—. Ante la perspectiva de una devaluación cercana al 20%, el negocio pierde atractivo y los inversores comenzaron a dolarizar sus carteras.

Esta turbulencia sobrevoló un contexto internacional e interno ya sensible, caracterizado por caídas en bonos y acciones, y un leve repunte del riesgo país (que rondó los 445 puntos básicos). Paralelamente, las cotizaciones del dólar mostraron presiones al alza, alcanzando máximos nominales en la plaza mayorista y minorista.

Aunque desde sectores afines al Gobierno se argumentó que el vocero se refería a las proyecciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) —que estiman esos valores pero a plazo de un año—, analistas y operadores coincidieron en que la falta de precisión técnica introdujo ruido innecesario y presión adicional sobre el esquema cambiario.

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