Las principales entidades del sector comercial de la Argentina expresaron su firme rechazo a la propuesta de reforma tributaria presentada por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Tanto la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) como la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) advirtieron que las medidas sugeridas por el organismo de crédito internacional golpearán de lleno en el bolsillo de los trabajadores y profundizarán la actual recesión del consumo interno.
La propuesta del FMI busca compensar la reducción de algunos impuestos considerados «distorsivos» (como el impuesto al cheque y los derechos de exportación) mediante una fuerte ampliación de la base imponible. Concretamente, el Fondo presiona para aumentar el Impuesto a las Ganancias sobre los asalariados —buscando pasar de menos del 1% actual a un 20% de cobertura— e incrementar los montos del Monotributo, lo que forzaría el pase de miles de pequeños contribuyentes al Régimen General.
El impacto en el bolsillo y el peligro de la informalidad
Desde la CAC señalaron que el contexto económico actual está marcado por un amesetamiento de los ingresos reales y que una mayor presión fiscal sobre los empleados en relación de dependencia terminará por «ahogar» cualquier síntoma de recuperación económica. Además, alertaron que un endurecimiento del Monotributo no logrará los objetivos de recaudación esperados, sino que empujará a una gran parte del sector hacia la informalidad.
Por su parte, CAME tildó las reformas sugeridas de «regresivas». La entidad pyme manifestó que estas medidas reducen de manera directa el poder adquisitivo de los hogares y encarecen el acceso a la formalidad para las franjas de menores ingresos. Asimismo, criticaron que el diagnóstico del FMI ignore los impuestos subnacionales, tales como Ingresos Brutos y las tasas municipales, que configuran el verdadero freno estructural para la inversión y el empleo formal.
Un escenario de consumo en números rojos
El reclamo de los comerciantes se produce en un escenario de prolongada contracción económica. Según indicadores privados de la consultora Scentia, las ventas de consumo masivo arrastran una caída del 3,3% acumulada en el año. Por su parte, el relevamiento de comercio minorista de CAME expuso un descenso interanual del 3,2% en abril, acumulando once meses consecutivos de contracción.
A pesar del apoyo general que la CAC ha manifestado hacia el rumbo macroeconómico del Gobierno y la búsqueda del equilibrio fiscal, ambas entidades coincidieron en que el mercado interno no tolera una nueva carga impositiva sobre el consumo doméstico y el salario de los trabajadores.





