La transición al nuevo Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF), implementado por el Gobierno nacional a partir de enero de 2026, ha provocado un impacto inmediato en el tejido social riojano. Según datos oficiales del padrón provincial, un total de 5.677 familias perdieron el beneficio que mantenían hasta diciembre de 2025, viéndose obligadas a afrontar el costo pleno del servicio eléctrico en un contexto de alta inflación.
El fin de la segmentación tradicional
El nuevo esquema reemplazó el sistema de niveles (N1, N2 y N3) por un modelo binario: hogares con subsidio u hogares con tarifa plena. Aunque el traspaso de los usuarios previamente registrados en el antiguo RASE hacia el ReSEF fue automático, los nuevos criterios de elegibilidad —basados en no superar ingresos equivalentes a tres Canastas Básicas Totales (CBT)— resultaron en una reducción neta del universo de beneficiarios.
De los 110.414 usuarios subsidiados originalmente, solo 104.737 lograron conservar la asistencia estatal. El impacto se agrava al observar que, de los más de 37.000 usuarios que pagaban tarifa plena y buscaron ingresar al sistema, apenas 772 fueron admitidos bajo las nuevas restricciones.
Límites de consumo subsidiado (kWh) en La Rioja
Bajo la nueva normativa (Resolución 13/2026), el beneficio ya no cubre la totalidad del consumo, sino un bloque base bonificado al 50% del valor energético. Todo excedente se factura a precio de mercado.
En los meses de transición (marzo, abril, septiembre, octubre y noviembre), el bloque subsidiado general se reduce a solo 150 kWh mensuales a nivel nacional.
Ante el riesgo de exclusión por errores en la base de datos o cambios en la situación socioeconómica, las autoridades recomiendan a la población verificar su estatus mediante la aplicación Mi Argentina. En caso de no figurar como beneficiario y cumplir con los requisitos patrimoniales e ingresos (menos de 3 CBT), se debe realizar la solicitud formal en el sitio oficial:
- Portal de inscripción: argentina.gob.ar/subsidios
La pérdida de este beneficio no solo implica un aumento directo en las facturas, sino que profundiza la vulnerabilidad de los hogares riojanos, cuyo consumo promedio suele superar los límites establecidos debido a las extremas condiciones climáticas de la región.





