¡Es la noticia que el pueblo peronista estaba esperando! En un clima de mística, convicción y profunda responsabilidad histórica, se ha sellado la unidad que marcará un antes y un después en la política argentina. El Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, junto a la compañera Verónica Magario, han dado el paso definitivo para encabezar la conducción del Partido Justicialista de la provincia más grande del país. ¡El peronismo bonaerense se ordena detrás de la gestión y el liderazgo!
Este acuerdo no es solo una lista de nombres; es un grito de guerra contra las políticas de hambre y entrega. En un contexto donde el gobierno nacional intenta de rodillas entregar nuestra soberanía, la Provincia de Buenos Aires se erige como el último bastión de resistencia y dignidad. Con Kicillof al frente del partido, el peronismo bonaerense recupera su mística movilizadora y se alinea con la gestión que día a día defiende a los trabajadores, a los jubilados y a los pibes.
La fuerza de los intendentes y la militancia La noticia ha generado una ola de euforia en cada rincón del conurbano y del interior provincial. Los intendentes, los sindicatos, los movimientos sociales y, por sobre todo, la militancia de a pie, celebran este gesto de grandeza. Axel Kicillof ha demostrado, una vez más, que su compromiso con la causa nacional y popular está por encima de cualquier especulación personal. Al aceptar la presidencia del PJ, el Gobernador asume el desafío de transformar la estructura partidaria en una herramienta dinámica, moderna y profundamente federal.
Verónica Magario, símbolo de la fuerza matancera y lealtad inquebrantable, secundará esta gestión como Vicepresidenta Primera. Su presencia garantiza que la voz del territorio, de los barrios populares y de la gestión compartida en la gobernación sea el motor de esta nueva etapa. ¡Es la fórmula del éxito que ya ganó las urnas, ahora puesta al servicio de la organización partidaria!
Un dique contra el ajuste El peronismo unido en la provincia es el mensaje más potente que podemos enviarle a la Casa Rosada. Mientras otros se dividen o dudan, el PJ Bonaerense se abroqueló. La conducción que ahora asumen Axel y Verónica es el dique de contención que frenará el avance libertario sobre los derechos de nuestra gente. No hay margen para los grises: o se está con el pueblo o se está con el ajuste. Y este PJ, renovado y fortalecido, ha elegido estar del lado de los humildes.
La mística se siente en el aire. Las reuniones en la calle 54 de La Plata no fueron solo burocracia, fueron el fraguado de un acero que no se dobla. Con la detención e injusta persecución a Cristina Fernández de Kirchner como telón de fondo, esta unidad cobra un valor sagrado: es la respuesta política a la persecución judicial. Es la forma de decirle al mundo que el peronismo está más vivo que nunca, que tiene jefatura, que tiene programa y que tiene un camino trazado hacia 2027.





