En el marco del V Encuentro Regional del Foro de Madrid celebrado en Santiago de Chile, el Presidente renegó de las formas diplomáticas habituales y apeló a una narrativa de victimización, sosteniendo que su administración superó en 2025 una conspiración destinada a destituirlo y quebrar el programa fiscal. En la misma línea, reivindicó la caída de Salvador Allende y ponderó las décadas posteriores bajo el régimen militar de Augusto Pinochet como una etapa de prosperidad y orden.
Acompañado por una delegación acotada que incluyó a la secretaria general Karina Milei y al canciller Pablo Quirno, el jefe de Estado abrió la jornada ante referentes del ala más dura del conservadurismo. “Aún en aquellos territorios que creíamos haber conquistado, está el socialismo esperando que nos descuidemos para volver al poder”, advirtió en su discurso. Sin brindar pruebas en el fuero judicial, calificó el trabajo parlamentario de 2025 como parte de un complot: “Intentaron un golpe de Estado; utilizaron el Congreso para tratar de aprobar decenas de leyes que apuntaban a romper el equilibrio económico y fiscal, sumado a siete intentos de juicios políticos y movilizaciones en las calles”. Como contrapartida a esa conflictividad, justificó las medidas migratorias aplicadas: “El año pasado tuvimos que deportar a más de 10.000 personas, y en lo que va del año 14.000”.
La exposición encuadró el panorama internacional bajo un esquema ético rígido. “Estamos en una batalla que nos excede a cada uno de nosotros. Es una batalla a nivel global entre el Bien y el Mal”, remarcó. Desde su perspectiva, el “Bien” representa la defensa de la vida, la libertad y la propiedad, mientras que el “Mal” sintetiza a la izquierda y el extremismo. Asimismo, envió una advertencia a las posturas intermedias: “La historia juzgará qué lado elegimos. El que prefiera quedarse a un costado, sepa que eso es exactamente lo que busca el Bando del Mal. Yo tengo claro por qué peleo: por las ideas de la libertad donde sea y contra quien sea”.
Previo a su encuentro bilateral con José Antonio Kast, el mandatario elogió expresamente la dictadura pinochetista al asegurar que, tras el derrocamiento de Allende, el país trasandino inició un ciclo de “estabilidad y crecimiento que duró más de 40 años”. El cierre de la visita relámpago incluyó una reunión en el Palacio de La Moneda, desarrollada en simultáneo con las repercusiones políticas alrededor de la figura del consultor Fernando Cerimedo.
En el tramo final de su intervención, Milei convocó a sus militantes a sostener la disputa cultural. “No nos dejemos desmotivar bajo la idea de que podemos hacer poco, porque la diferencia entre hacer poco y no hacer nada es abismal”, enfatizó, antes de reiterar la dicotomía entre la reconstrucción del país y la amenaza del estatismo.
Tras el acto, el Presidente retornó de inmediato a Buenos Aires para emitir una cadena nacional enfocada en la causa Malvinas, un eje que el Gobierno volvió a priorizar luego de las señales de revisión de neutralidad expresadas desde Washington.





