La fragilidad económica de las familias argentinas ha alcanzado un punto crítico. Según datos recientes del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), basados en registros de la Central de Deudores del Banco Central, el número de personas con dificultades para afrontar sus compromisos financieros ascendió a 5,91 millones hacia junio de 2026. Esta cifra no solo refleja un incremento sostenido en la precariedad económica, sino que marca un quiebre respecto a los indicadores observados durante los últimos dos años.
El análisis detalla un panorama sombrío: en comparación con febrero de 2024, el contingente de ciudadanos en situación de mora se ha expandido en aproximadamente 2,60 millones. Este deterioro está intrínsecamente vinculado al desplome del poder adquisitivo. Se estima que el salario real registrado ha sufrido una contracción de entre el 8,7% y el 18,7%, dependiendo de las metodologías de medición del consumo utilizadas. Ante esta problemática, el Ejecutivo nacional ha optado por mantener una postura de prescindencia, calificando el endeudamiento familiar como un ámbito de resolución privada.
La profundidad de la crisis es evidente al segmentar los datos por tipo de acreedor. En el sistema bancario tradicional, la tasa de morosidad trepó al 12,8%, una cifra cinco veces superior al 2,5% registrado en octubre de 2024. Sin embargo, la situación resulta aún más alarmante en el segmento de proveedores no financieros —incluyendo billeteras virtuales y casas de electrodomésticos—, donde el índice de irregularidad alcanzó un 30,1%, superando los registros históricos de la pandemia.
Geográficamente, el fenómeno presenta asimetrías marcadas. Las provincias del norte de Cuyo y el sur del Noroeste Argentino (NOA) concentran los niveles de insolvencia más elevados, siendo La Rioja la jurisdicción más afectada con un 23,1% de ratio de irregularidad. Paralelamente, el impacto generacional es notable: los menores de 34 años representan casi el 40% del total de los morosos, evidenciando que los jóvenes son el sector más expuesto a las condiciones restrictivas del mercado de crédito actual.





