La «Sub-40» al tablero: El plan de Armando Molina para oxigenar la gestión y mirar al 2027



Hace algunos días, la designación de Gonzalo Bustos en la Secretaría General del Municipio de la Capital riojana abrió varios interrogantes, especialmente en el círculo político. Para quien escribe, está claro: la gestión que conduce Armando Molina intenta reacomodar el tablero con la mirada puesta en el 2027.

La llegada a cargos operativos de lo que en los pasillos denominan la «Sub-40» —o la «Generación Luzu», como prefiero llamarla— demuestra que hay una decisión tomada. Concluyo, a título personal, que el objetivo es ni más ni menos que ampliar y ajustar la operatividad para solucionar problemas urgentes de manera rápida.

Eficacia y lealtad: Las claves del recambio

La primera incógnita que surge es: ¿por qué ellos y ellas, y no los apellidos que históricamente han transitado estos espacios? Aunque no hay respuestas oficiales «en ON», se puede suponer que la organización política del Municipio busca dos cosas: eficacia y lealtad.

En cuanto a la eficacia, el hecho de que sean jóvenes profesionales (la mayoría egresados de la Universidad Nacional de La Rioja) permite desactivar el reclamo social de «siempre son los mismos». Es una respuesta directa a través de la acción, enviando un mensaje de amplitud y valoración a la formación técnica.

El segundo punto, no menor, es la lealtad. En tiempos de tentaciones políticas, el peronismo necesita funcionarios que no teman mostrarse junto a quienes conducen sus espacios. Se busca evitar ese fenómeno histórico donde, ante los cambios de clima político, muchos se transforman en «oficialistas» por conveniencia antes que en piezas funcionales a un proyecto, olvidando el color de sus lealtades originales.

Menos funcionarios, más funciones

No serán estos los únicos cambios del Intendente. Bajo la consigna de «modificar para crecer» —o «transformar para avanzar»—, la idea de reducir la estructura a solo tres secretarías (General, Gobierno y Hacienda) es una muestra clara de ajuste ante la acuciante situación presupuestaria que golpea desde Nación, a la Provincia y el Municipio.

En los izamientos de cada mañana. El Intendente sostiene: «Menos funcionarios, más funciones». Esta premisa acomoda el tablero de discusión: menos nombres propios, pero mayores responsabilidades y un control más estricto sobre el territorio.

Del plan «B+B+B» al plan » Ciudad SOL»

El plan de gobierno fijó una primera bandera con las «3B» (Bache, Bombita y Basura), buscando priorizar una ciudad que demandaba respuestas urgentes. Si bien es imposible decir «tarea cumplida» porque los problemas urbanos son diarios, los números indican que el camino está trazado y solo resta ajustar.

Ahora, la gestión transita hacia el plan «SOL» (Segura, Ordenada y Limpia), entendiendo que es necesario evolucionar desde las urgencias básicas hacia demandas de segundo orden que también son vitales para el vecino.

El mensaje de las urnas

El shock electoral de octubre pasado surtió efecto. Muchos analistas leen las elecciones intermedias como un «llamado de atención», un mensaje de: «Te apoyo, pero corregí». En la Capital, la lectura de este mensaje parece haber sido rápida.

Estamos en pleno enero, entre tormentas que azotan y una ciudad que cerró el año con «gusto a fósforo». Con un Gobierno Nacional que se desentiende de sus responsabilidades, las variables de gobernanza son complejas. Sin embargo, no solo se planifica bajo el lema de «para esto nos votaron»; se percibe en el aire que el 2027 no queda tan lejos.

Tal vez, estos nuevos nombres funcionen como el empujón necesario para que el PJ se rediscuta internamente. Queda pendiente ver si el recambio generacional será solo una cuestión etaria o si, finalmente, vendrá acompañado de un cambio real en las formas de hacer política. Veremos si son ambas cosas, o ninguna.

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