El PJ busca su conducción para pasar la etapa Fernández

En medio del tembladeral por las revelaciones sobre Alberto Fernández, el peronismo encontró un oasis con miras a futuro en La Rioja, donde la jura de la nueva Constitución provincial permitió trazar una bitácora sobre los nuevos liderazgos y las alianzas vigentes. Dentro de la danza de nombres para presidir el Partido Justicialista (PJ).

A la debacle electoral del año pasado y los numerosos desafíos que llegan desde la Casa Rosada se sumó el escándalo que tiene a Fernández en el centro de la escena. No es menor: más allá de ser un expresidente, también ostenta la conducción formal del PJ (actualmente está de licencia), un cargo al que se espera que renuncie en las próximas horas.

Y aunque entre las filas peronistas optan por moverse con pie de plomo, fuentes celestes reconocen que los hechos de público conocimiento aceleraron los tiempos en la interna. Las elecciones están convocadas para el 17 de noviembre, en espejo a lo que ocurrirá en el PJ bonaerense el mismo día. Dentro del pelotón de dirigentes con intención de liderar, los jefes provinciales cuentan con territorialidad, caja y poder político, tres aspectos que potencian sus aspiraciones. Sería la piedra angular para ordenar a una tropa diezmada y sin conducciones claras.
En ese esquema, el riojano Ricardo Quintela sumó puntos al aglutinar a una parte importante de la dirigencia en su terruño. Allí acudieron intendentes, gobernadores, senadores, diputados y otros enviados de todo el país. Pese a que fuentes riojanas comentan que la intención de Quintela es «sumar a la unidad del movimiento», lo cierto es que sus aspiraciones para ponerse al frente del partido están más sólidas que nunca.
Al día de hoy, el norteño protagoniza una fuerte polarización con el Gobierno nacional y usa cada oportunidad para contrastar modelos. Por ejemplo, no rubricó el Pacto de Mayo, a diferencia de lo que hicieron sus vecinos Raúl Jalil, de Catamarca, y Osvaldo Jaldo, de Tucumán, quienes también integran Unión por la Patria (UP). No obstante, mantiene diálogo con la Casa Rosada vía Guillermo Francos, como la mayoría de sus pares.Su intención de encabezar al peronismo nacional contaría con el apoyo de Axel Kicillof, la otra gran figura que emerge en contraposición de Javier Milei. Tal vez siguiendo la senda de Cristina Kirchner, al mandamás bonaerense no lo desvelan las cuestiones partidarias. Muestra de ello fue, por ejemplo, la nula expectativa que transmitieron en La Plata en la víspera del Congreso Partido en el microestadio de Ferrocarril Oeste, donde se aceptó la licencia de Alberto Fernández y se designó una comisión para sustituirlo temporalmente al frente del sello.Cabe aclarar que, más allá de la poca voluntad para animar las pulseadas intestinas, el economista es uno de los vicepresidentes del PJ, un puesto que ocupa más por necesidad que por una vocación verdadera. Por caso, el gobernador ni siquiera preside al partido en la Provincia de Buenos Aires. En la actualidad, su titular es Máximo Kirchner, quien ya convocó a los comicios para el 17 de noviembre. «Axel está abocado a la gestión», repiten en despachos platenses. Allí plantó bandera blanca con La Cámpora, luego de una interna que subió la temperatura en el distrito fundante del justicialismo.

Este martes, el exministro de Economía partirá a Brasilia, donde se reunirá con el vicepresidente de BrasilGerardo Alckmin; con el ministro de Economía, Fernando Haddad; y con el canciller, Mauro Vieira, todos hombres de peso del gobierno de Lula Da Silva. De un tiempo a esta parte, Kicillof se dio a la tarea de ocupar espacios que la administración libertaria dejó vacíos. Por ejemplo, tejió lazos con gobernadores de Juntos por el Cambio (JxC), como con el chubutense Ignacio Torres y el santafesino Maximiliano Pullaro, y hace lo propio con la agenda internacional. Este será su tercer viaje al país vecino. Semanas atrás, además, había estado en Montevideo.

Otro de los mandatarios que sobrevivió a la derrota electoral del 2023 es Sergio Ziliotto, de La Pampa. Aunque mantiene una oposición igual de dura a la gestión libertaria que su compañeros riojano y bonaerense, Ziliotto vuela más bajo en el radar. El mes pasado recibió a Kicillof en la provincia, con quien suscribió diversos acuerdos. En la pulseada entre Buenos Aires y Río Negro por la instalación de la planta de GNL evitó pronunciarse en favor de Alberto Weretilneck, uno de sus pares en la liga patagónica. Fue a todas luces un guiño a su vecino bonaerense.

 

El líder pampeano no viajó a La Rioja para participar del lanzamiento de la nueva Constitución, pero envió a una comitiva. Su distrito estuvo representado el diputado provincial Espartaco Marín y por los ministros de Asuntos Municipales y de Gobierno, Pascual Fernández, y de Desarrollo Social y Derechos Humanos, Diego Álvarez.

Mientras algunos sectores denuncian haber sido marginados por el kirchnerismo y claman por una interna competitiva, otros tantos se muestran reacios a esa posibilidad, evocando los fantasmas del 2015, cuando la disputa bonaerense entre Aníbal Fernández y Julián Domínguez causó destrozos en todos los frentes. «¿Te imaginás una elección partidaria cerca de diciembre, avizorando el horizonte social que tenemos?», resumió un dirigente de la Provincia de Buenos Aires.

Fuente: Ambito 

 

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