Pasada la interna del PJ: CFK plantea agenda abierta desde el partido

El conflicto por el PJ Nacional y la disputa de poder de las últimas semanas es parte del pasado. Empezó una nueva etapa. Así lo entiende Cristina Kirchner, que tuvo que arremangarse en el barro de la política electoral para llegar a la presidencia del partido. Recorrió un camino espinoso que, en otros tiempos, no hubiese tenido que transitar. Ya nada es como era antes.

Tuvo rebeliones y críticas. Ricardo Quintela la enfrentó, molesto por la forma en que lo trató. El gobernador de La Rioja se pasó un puñado de meses recorriendo varias provincias para generar consenso sobre su candidatura al PJ. Cuando estaba a un paso del despacho principal del partido, CFK saltó a la cancha dispuesta a imponer su nombre. Y lo logró.

El riojano se sintió destratado y ninguneado. Siendo un gobernador, nadie le avisó nada sobre la decisión de la ex presidenta de jugar en la elección justicialista. El modus operandi K convenció a Quintela de que había que jugar a fondo. Y así lo hizo, hasta que la junta electoral del partido y la jueza federal María Servini frenaron sus ambiciones.


“No es un tema nuestro. La discusión del PJ la saldó Servini con su fallo”, indicaron cerca de la ex mandataria, que no quiere seguir sumergida en el contrapunto justicialista. 


El gobernador bonaerense felicitó a CFK por convertirse en la presidenta del PJ, pocas horas después de que la Junta Electoral del partido proclamara la lista “Primero la Patria” y diera por concluida la etapa electoral. Kicillof escribió un mensaje lineal, sin margen a la especulación. Y lo hizo luego de varias semanas en las que los principales dirigentes del kirchnerismo le pidieron una expresión pública respecto a la contienda electoral.

En el Patria no movió el amperímetro el saludo del gobernador bonaerense. Ni bueno, ni malo. Quedó rápidamente en el pasado, como parte de la vertiginosa historia que protagonizaron CFK y Quintela por la presidencia del partido. Señales de distanciamientos elocuentes y de una relación cada vez más fría. El mensaje llegó tarde para las expectativas del círculo K más chico. Pero llegó.

“El mensaje de Axel es inocuo. Ni malo ni bueno. Pareciera que es lo que quiso hacer. Su tuit no es un tema de conversación. Eso es lo que buscó”, dijo una dirigente cercana a la presidenta electa del PJ. El mensaje de Kicillof tuvo múltiples interpretaciones. Todas lógicas, teniendo en cuenta la tensión permanente que hay en el vínculo político entre el Gobernador y La Cámpora.


Fuente: Infobae

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