El inicio de 2026 marca un punto de inflexión técnica en la estadística oficial argentina. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) ha puesto en marcha una actualización integral de la metodología para calcular el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Si bien desde el organismo se argumenta la necesidad de modernizar la canasta tras casi dos décadas (reemplazando la base de 2004 por la encuesta de 2017-2018), diversos analistas económicos comienzan a plantear serios interrogantes sobre la oportunidad y los efectos de este cambio.
El núcleo de la duda reside en la redefinición de las ponderaciones. En el nuevo esquema, el rubro «Alimentos y Bebidas» —históricamente el más sensible y el que más ha empujado el índice al alza— pierde protagonismo relativo. En contrapartida, sectores como «Vivienda, Agua, Electricidad y Gas» incrementan notablemente su peso. Este giro metodológico ocurre en un contexto donde el Gobierno busca consolidar una tendencia de desinflación, lo que despierta suspicacias: al reducir la importancia de los alimentos (donde la dispersión de precios es mayor) y aumentar la de los servicios regulados (cuyos ajustes dependen de decisiones oficiales), el índice podría volverse más previsible y, según algunos críticos, menos representativo de la pérdida de poder adquisitivo real en los sectores más vulnerables.
| Rubro / Variable | Metodología Anterior (Base 2004) | Nueva Metodología (Base 2017/18) | Observación Crítica |
| Alimentos y Bebidas | ~26,9% de peso | 22,7% (Baja) | Menor impacto de la suba de alimentos en el dato final. |
| Vivienda y Servicios | ~9,4% de peso | 14,5% (Sube) | El IPC se vuelve más sensible a las tarifas de luz, gas y agua. |
| Indumentaria | ~9,9% de peso | 6,8% (Baja) | Se reduce el impacto de uno de los rubros más volátiles. |
| Encuesta de Base | ENGHO 2004/2005 | ENGHO 2017/2018 | Cambian los hábitos de consumo por la crisis de la última década. |
| Sensibilidad | Alta a precios de góndola | Alta a decisiones regulatorias | Mayor control del Estado sobre el número final vía tarifas. |
Además, el momento de la implementación genera ruidos. Tras un 2025 que cerró con una inflación del 31,5%, el mercado observa con cautela si esta «sintonía fina» estadística no busca, en realidad, construir un piso de convergencia artificial para 2026. La objetividad técnica del INDEC vuelve a estar en el centro de la escena política, enfrentando el desafío de demostrar que este cambio responde a una actualización científica y no a una necesidad de oxigenar las metas del Palacio de Hacienda.





