Tras el cierre del Mundial 2026, la Confederación General del Trabajo (CGT) tomó la decisión de retomar su presencia en las calles con un nuevo esquema de medidas de fuerza en oposición al gobierno de Javier Milei. La mesa chica de la central obrera acordó coordinar acciones junto a las dos vertientes de la CTA y la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), articulando así un frente común para potenciar la capacidad de convocatoria del sector sindical y social.
El calendario de movilizaciones comenzará el próximo miércoles 22 de julio, fecha en la que la CGT se sumará a la tradicional concentración de los jubilados frente al Congreso Nacional. Esta manifestación buscará plasmar la unidad de las distintas organizaciones frente a las medidas de ajuste aplicadas por la administración central. Posteriormente, el 7 de agosto, con motivo del Día de San Cayetano, las agrupaciones gremiales y los movimientos sociales realizarán una marcha hacia Plaza de Mayo para demandar empleo, estabilidad salarial y mayor contención en materia de políticas públicas.
Más allá de las jornadas ya calendarizadas, la conducción sindical dejó en claro que mantiene en evaluación el llamado a una nueva huelga general. Aunque por el momento no se ha precisado una fecha concreta para esta eventual medida de fuerza, los dirigentes advierten que la decisión estará sujeta al desarrollo de las variables económicas y a la respuesta de la Casa Rosada en los próximos meses.
Esta reactivación del plan de lucha marca el fin del paréntesis gremial que acompañó la cobertura del evento deportivo internacional. De esta manera, el sindicalismo busca consolidar un bloque de resistencia unificado para hacer frente a la pérdida del poder adquisitivo, los despidos y las reformas laborales promovidas por la gestión oficialista.





