La crisis económica continúa golpeando con fuerza al sector productivo argentino. En esta oportunidad, la histórica fábrica de papas fritas Finca Balcarce, ubicada en el partido bonaerense homónimo, anunció el cierre definitivo de sus operaciones. La drástica medida deja de forma inmediata a un total de 50 familias en la calle, desprovistas de sus ingresos mensuales en un escenario laboral sumamente complejo.
A través de un comunicado oficial emitido por la empresa, los directivos argumentaron que se trató de una decisión sumamente difícil de tomar, pero que se tornó inevitable ante la imposibilidad de afrontar los elevados costos de producción. Las autoridades de la firma identificaron una marcada pérdida de competitividad en el mercado, un incremento constante de los costos operativos y, principalmente, una abrupta caída del consumo interno como los detonantes clave para la insostenibilidad del proyecto.
La preocupación social se hizo eco rápidamente en la dirigencia política local. Concejales de Balcarce expresaron su profunda solidaridad con los damnificados y responsabilizaron a las medidas impulsadas por la gestión del presidente Javier Milei, señalando el impacto recesivo y la desprotección del entramado industrial nacional.
Este episodio no constituye un hecho aislado. Según datos oficiales del Sistema de Riesgos del Trabajo, en lo que va de la actual administración ya han cerrado cerca de 26.500 empresas en todo el país, afectando en un 98% a pequeñas y medianas empresas (pymes), en un marco general donde el empleo registrado acumula más de 314.000 puestos formales perdidos.





