Crisis mayorista: La persiana que bajó Diarco expone el achicamiento de la cadena y la caída de ventas

La cadena de supermercados mayoristas Diarco encendió nuevamente las alarmas en el sector comercial tras concretar el cierre intempestivo de su sucursal en la localidad bonaerense de Tres Arroyos. El hecho ocurrió sin previo aviso formal, dejando en la puerta del establecimiento un escueto cartel con la leyenda «Cerrado al público. Disculpas», una maniobra que tomó por sorpresa tanto a los clientes habituales como a los trabajadores y a las representaciones gremiales de la zona.

Este nuevo cese de operaciones no representa un caso aislado, sino que se suma a una secuencia de persianas que se bajan en distintos puntos del mapa comercial bonaerense, como el reciente cierre registrado en la ciudad de Zárate. Con la clausura del local en Tres Arroyos —inaugurado en marzo de 2020 y reconvertido con el tiempo a la atención minorista—, la firma terminó por eliminar la sucursal de sus plataformas y canales oficiales, profundizando la incertidumbre laboral sobre el grupo de empleados afectados.

Detrás del repliegue de la marca subyace una marcada caída en los niveles de consumo masivo que golpea con fuerza a las grandes cadenas distribuidoras. Según los datos del INDEC, las ventas en los autoservicios mayoristas acumulan números en rojo en lo que va del año, una tendencia que ahoga el margen operativo de las sucursales ubicadas en distritos del interior y fuerza reestructuraciones drásticas en las estructuras de costos.

La falta de respuestas claras y la ausencia de comunicados por parte de la empresa mantienen bajo total hermetismo el futuro de las indemnizaciones e indemnizaciones laborales de las familias perjudicadas. Desde los gremios locales se observa con preocupación un patrón donde la reducción del mapa comercial se ejecuta sin instancias previas de negociación, dejando a los trabajadores en una situación de vulnerabilidad inmediata.

El panorama en Tres Arroyos refleja la complejidad del contexto económico actual, donde la pérdida de poder adquisitivo del bolsillo ciudadana repercute en una cadena de dominó que afecta a pequeños comercios y grandes firmas por igual. El cierre definitivo de esta sucursal es la síntesis de un modelo de negocios presionado por la caída de la demanda y un síntoma alarmante del proceso de achicamiento que atraviesa el comercio masivo nacional.

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