El mercado laboral formal en Argentina está experimentando un deterioro significativo. En tan solo cuatro meses, la economía perdió cerca de 50.000 puestos de trabajo registrados en el sector privado, lo que equivale a la desaparición de 411 empleos por día.
Este fenómeno no solo implica la pérdida de empleo, sino también una marcada tendencia hacia la precarización laboral. Mientras se destruyen empleos de calidad bajo relación de dependencia (el 60% de las bajas se concentró en abril), se observa un notable aumento en la inscripción al monotributismo.
El crecimiento del monotributo sugiere que muchos ex empleados registrados, al perder su trabajo formal, están recurriendo a esta figura para mantenerse activos en el mercado, aceptando condiciones de trabajo más inestables, sin derechos plenos, y con menor cobertura social. Esto confirma una transferencia de trabajadores de empleos registrados a formas de trabajo más precarias, acentuando la vulnerabilidad económica de los trabajadores.
La crisis del empleo no es uniforme: la construcción es uno de los sectores más afectados, con miles de despidos debido a la paralización de la obra pública. Esta situación subraya la urgencia de políticas que reviertan la caída del empleo y contengan el avance de la precarización.





