«Sansón» Rosa y la nueva costumbre de ganar

La presentación del riojano José “Sansón” Rosa en la velada boxística del viernes en Hurlingham dejó como ingrediente más vigoroso una constatación positiva o negativa según sea mirada: que estamos en presencia de un buen prospecto.

En efecto, un buen prospecto, entendido como un joven de promisorias condiciones susceptibles de ser pulidas y afinadas sin premura, peldaño por peldaño.

Que haya vencido al bonaerense Juan Leal para hacerse acreedor al título nacional de peso welter es elogiable en la medida que aludimos a alguien de 21 años y ahora de solo 15 salidas rentadas.

Por experiencia, por maña y por consistencia para llevarlo a una distancia, la de los diez rounds, Leal suponía una adecuada medida para establecer dónde está parado el hijo del recordado dominicano José Rosa Gómez, “El Evangélico”.

Y en rigor de verdad el bisoño Sansón dio la talla, por lo menos como para sacar dos, tal vez tres puntos de ventaja, aun cuando careció de instancias de dominio abrumador y en ningún momento sobrevoló el ring la aureola de una definición categórica.

En ese contexto, la noticia más halagüeña que produjo el invicto fue del orden emocional, esto es, la templanza para sostener un plan de pelea sin caer en la tentación de tirar al bulto y exponerse a las réplicas de un oponente menos hábil que pícaro.

Pero no menos justo será reponer que a despecho de un notorio propósito de aguantar el combate, incluso más que de ganarlo, Leal se las ingenió para poner en evidencia lo insuficiente que es el Rosa de hoy como para brillar en las grandes ligas.

Casi siempre en línea recta, monocorde, escaso en la variedad y precario en el trabajo a las zonas blandas, acumuló ventajas más por cantidad que por calidad.

Dicho de otra manera: el llenado del casillero de una evolución propiamente dicha está ligado al rango de la experiencia que traía Leal.

Fuente: Telam /TyCSports / 
Foto: El Ancastil

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