Javier Milei descartó cualquier tipo de ayuda oficial para las familias que no pueden pagar sus deudas en medio de un contexto de morosidad bancaria en niveles críticos. Durante una entrevista televisiva, el Presidente deslindó la responsabilidad del Estado en la crisis financiera de los hogares y descartó implementar medidas de alivio o incrementos salariales.
Al ser consultado sobre el pico de impagos en los créditos de consumo —que alcanzó cerca del 13% en los préstamos bancarios familiares—, el mandatario atribuyó el fenómeno al impacto del periodo político previo y rechazó que el costo de la mora deba ser cubierto por las arcas públicas.
«La pregunta es: si yo tengo un acuerdo con alguien y por algún motivo una de las partes no está en condiciones de cumplir, ¿es correcto que yo le haga pagar eso a usted?», argumentó Milei. En esa línea, remarcó la responsabilidad individual de quienes tomaron financiación: «¿Les pusieron una pistola en la cabeza para hacerlo?».
Tras descartar un rescate estatal, el jefe de Estado dejó la resolución de la problemática en manos del sector privado, señalando que el Gobierno fomenta que las entidades bancarias reprogramen los vencimientos con los clientes en mora.
Sin «plan platita» ni freno a las tarifas
Durante la entrevista, el Presidente también fue categórico al rechazar intervenciones para recomponer el poder adquisitivo de la población de cara a los próximos compromisos electorales. «Olvídese, conmigo no», respondió al ser indagado sobre posibles estímulos a los ingresos, argumentando que inyectar dinero en circulación reactivaría la inflación.
En la misma línea, reconfirmó el esquema tarifario vigente y descartó moderar los incrementos en los servicios públicos: «No voy a hacer populismo. Voy a morir con las botas puestas», aseveró. Para Milei, el crecimiento de la economía dependerá de la tracción de sectores específicos como la energía y la minería, los cuales confía en que generarán un efecto derrame en el resto de la actividad.
Nuevo cruce diplomático con Brasil
Por otra parte, la entrevista dejó un nuevo capítulo en la tensión internacional con el gobierno brasileño. Milei reiteró duros calificativos contra el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, a quien calificó de «corrupto» y de «interferir políticamente en la región contaminando con el socialismo».
Las declaraciones se dan en medio del enfriamiento diplomático luego de que la Cancillería brasileña llamara a consultas a su embajador en Buenos Aires tras las declaraciones del mandatario argentino en la reciente cumbre de la derecha en San Pablo.





