La restitución del impuesto a las Ganancias de la cuarta categoría, ahora bautizado como tributo a los Ingresos Personales, plantea un problema respecto de su puesta en marcha con retroactividad al 1° de enero de este año. Cuanto más demore el trámite legislativo más se acumularán retroactivos a pagar de trabajadores que ahora no lo están haciendo.
Así lo planteó Sebastián Domínguez, de SDC Asesores Tributarios. «Como el impuesto a las personas humanas es por año calendario, cualquier reforma que se hace durante el mismo tiene efecto para todo. No es ilegal que tenga una vigencia retroactiva al 1° de enero», señaló Domínguez.
Hay que recordar que la versión anterior, en vez de modificarlo íntegramente para generar el efecto de que menos gente quedara alcanzada, a propuesta del ex ministro de Economía, Sergio Massa, cuando todavía era presidente de la Cámara de Diputados en 2022, lo que hizo fue generar subas en las «deducciones especiales incrementadas» lo que provocaba una especie de efecto de mínimo no imponible, aunque éste seguía existiendo y era sustancialmente más bajo.
De hecho, la tabla de categorías de 2023 arrancaba desde los $234.676 mensuales de salario bruto para un soltero, con una alícuota del 5%, pero el piso por efecto de la deducción especial era de unos $434.000 al inicio del año. Entonces esas personas estaban alcanzadas pero no tenían que pagar.
En 2023, Massa propuso primero pasar a un nuevo modo de calcular el piso y las categorías, a partir del Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM). El piso pasaba a ser equivalente a 12 SMVM, lo que daba un salario de $1.872.000 y ya luego en plena batalla electoral, el peronismo con el respaldo del actual presidente Javier Milei, que era diputado, aprobó la derogación de la cuarta categoría, dejando solo un impuesto cedular para ingresos personales muy elevados que afectaba a menos del 1% de las personas.
Fuente: Ambito





