Trabajar con hambre: El crudo impacto del modelo económico en la mesa de los trabajadores




Un alarmante informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) reveló que la inseguridad alimentaria se ha vuelto un fenómeno extendido entre los trabajadores asalariados del país. Según el estudio, el 83,5% de los empleados enfrenta algún tipo de vulnerabilidad alimentaria, lo que significa que apenas 1,5 de cada 10 trabajadores están libres de privaciones en este rubro esencial.

La crisis de ingresos, impulsada por la inflación persistente, ha transformado la alimentación en un «costo operativo» difícil de afrontar. Los datos más críticos indican que:

  • Saltear comidas: El 61,1% de los asalariados reconoció haber omitido alguna comida por falta de dinero. Esta cifra asciende al 70,7% en el caso de los trabajadores jóvenes (18 a 29 años).
  • Calidad nutricional: El 78,5% de los encuestados reemplazó alimentos nutritivos por opciones más económicas y de menor calidad para ajustar sus gastos.
  • Costos diarios: Almorzar en el trabajo representa hoy un gasto de entre $5.000 y $10.000 diarios para casi la mitad de la fuerza laboral.

El informe también subraya que la infraestructura laboral influye en esta problemática: cuando no hay acceso a heladeras o microondas, el porcentaje de empleados que saltea comidas sube al 72%. Ante este escenario, el 80,4% de los trabajadores considera necesario recibir un aporte específico por parte de sus empleadores para garantizar una alimentación mínima que sostenga su salud y productividad.

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