Ante la reciente inestabilidad del mercado energético global, donde el barril de petróleo superó la barrera de los 100 dólares, la petrolera estatal YPF ha consolidado su estrategia de «micropricing». Este sistema busca reemplazar los grandes aumentos mensuales por ajustes diarios y minúsculos que permiten suavizar la transición hacia los nuevos costos internacionales.
La lógica detrás de esta modalidad se basa en algoritmos e Inteligencia Artificial que analizan datos en tiempo real desde un centro de monitoreo (RTIC). Los precios en las más de 1.500 estaciones de servicio pueden variar cada medianoche basándose en tres factores clave:
- Flujo de tránsito: En áreas de alta demanda, los márgenes se optimizan, mientras que en horarios de bajo tráfico los precios pueden descender.
- Competencia local: El sistema ajusta los valores según las pizarras de otras estaciones cercanas para mantener la competitividad de la marca.
- Volumen de despacho: El comportamiento de las ventas en cada zona dicta la magnitud del ajuste diario.
Para el consumidor, esta nueva dinámica ofrece oportunidades de ahorro. Según datos del sector, un usuario que carga combustible en escenarios de baja demanda (como horarios nocturnos) puede pagar hasta un 8% menos que en horas pico. Esta estrategia de «precios dinámicos» busca, en última instancia, diluir los picos de volatilidad del crudo y evitar «cimbronazos» bruscos en el bolsillo de los argentinos.





