Derrota opositora en el Congreso: el oficialismo frenó el rechazo al DNU 70/23 con una jugada clave sobre la Ley de Tierras.

Mediante acuerdos estratégicos con los gobernadores de Salta, Tucumán, Jujuy y Santa Fe, el oficialismo logró abortar este miércoles la maniobra opositora en la Cámara de Diputados destinada a derogar el DNU 70/2023. Cuando la movilización frente al Congreso comenzaba a congregarse, el titular del cuerpo, Martín Menem, comunicó formalmente que la asistencia alcanzaba únicamente a 121 legisladores, consumando la falta de quórum reglamentario. De este modo, la administración central desactivó el intento legislativo de dejar sin efecto el megadecreto impulsado por Javier Milei tras intensas negociaciones políticas.

El desenlace figuraba en los pronósticos previos. Desde la víspera, sectores de la oposición admitían que perdían su principal instrumento de presión sobre los bloques dialoguistas: la discusión en torno a la Ley de Tierras. La estrategia de Martín Menem consistió en derivar dicha normativa al proyecto sobre Inviolabilidad de la Propiedad Privada, enfriando el entusiasmo de aquellos diputados dubitativos en confrontar con la Casa Rosada. La estocada final se concretó a primera hora matutina, cuando el Ejecutivo confirmó compromisos de inversión para el desarrollo ferroviario salteño. Sin el respaldo del mandatario provincial Gustavo Sáenz, la coalición opositora perdía cualquier margen aritmético.

En el recuento definitivo, el arco opositor nucleó a 121 representantes. Pese a las expectativas de última hora, los gobernadores provinciales mantuvieron la indefinición hasta vaciar el recinto. Los legisladores santafesinos vinculados a Maximiliano Pullaro permanecieron en el edificio pero evitaron pisar el recinto. Por su parte, los tres diputados tucumanos leales a Osvaldo Jaldo deambularon por los pasillos con sus dispositivos móviles a la espera de instrucciones directas, las cuales llegaron para vetar la asistencia.

Un escenario similar protagonizaron los salteños respondientes a Sáenz, quienes ingresaron temporalmente a las bancas para evaluar el tablero antes de retirarse. Ante la insuficiencia numérica ostensible, optaron por abandonar el recinto tras la expiración del plazo reglamentario de treinta minutos. Idéntica actitud adoptaron los radicales jujeños y otros legisladores federales de distintas extracciones provinciales que optaron por la ausencia, sumando sorpresivas bajas dentro del propio peronismo federal y de Unión por la Patria que terminaron por pulverizar la estrategia de la oposición en el recinto.

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