La industria textil argentina, históricamente uno de los termómetros más sensibles de la salud del mercado interno, atraviesa hoy un desierto productivo que parece no tener fin. Según los datos oficiales procesados recientemente, el sector ha sufrido una hemorragia de puestos de trabajo que alcanza cifras escalofriantes: 18.333 empleos registrados se evaporaron entre noviembre de 2023 y octubre de 2025. Este fenómeno no es un accidente, sino la consecuencia directa de una tenaza económica compuesta por la caída estrepitosa del poder adquisitivo y la desregulación de las importaciones.
El escenario actual es de una fragilidad sistémica. Las empresas, desde las pequeñas hilanderías familiares hasta los grandes complejos industriales en provincias como Catamarca o La Rioja, han pasado de la preocupación al estado de alerta máxima. La lógica del «sálvese quien pueda» del libre mercado ha dejado a los productores locales compitiendo en condiciones de absoluta asimetría contra productos extranjeros, mientras los costos de los servicios públicos (luz, gas y agua) se disparan a niveles prohibitivos.
Lo que estamos presenciando es el desmantelamiento de un ecosistema que no solo genera divisas, sino que es el sustento de miles de familias en el cordón industrial bonaerense y en el interior del país. El debilitamiento del tejido social que acompaña a cada despido es irreversible a corto plazo. Mientras el discurso oficial celebra la baja de la inflación mediante el congelamiento de la actividad, la realidad en las plantas es de máquinas tapadas con lonas y galpones en silencio.
La falta de una política de protección o fomento deja a los operarios en una situación de vulnerabilidad extrema. Cada turno que se corta y cada fábrica que baja sus persianas es una herida en la estructura productiva del país. Si la tendencia no se revierte mediante una recuperación genuina de la demanda interna, el sector textil corre el riesgo de quedar reducido a una mínima expresión, transformando a la Argentina de un país productor en un mero escaparate de productos importados.
| Categoría de Afectación | Cifra / Porcentaje Estimado | Impacto en la Estructura |
| Puestos de trabajo perdidos | 18.333 trabajadores | Despidos directos y bajas vegetativas no cubiertas. |
| Uso de Capacidad Instalada | Bajó al 42% – 45% | Más de la mitad de la maquinaria está ociosa. |
| Fábricas con suspensiones | Aprox. 450 plantas | Reducción de turnos y adelanto de vacaciones. |
| Cierre definitivo de talleres | Estimado en 120 unidades | Pequeñas y medianas empresas (PyMEs) sin resto financiero. |





